November 15, 2019
  • November 15, 2019
Breaking News
  • Home
  • MAS
  • CINE
  • Crítica (sin spoilers) de ‘Terminator: destino oscuro’: un festín nostálgico que celebra a Sarah Connor

Crítica (sin spoilers) de ‘Terminator: destino oscuro’: un festín nostálgico que celebra a Sarah Connor

By soybachatero on October 23, 2019
0 132 Views

PUNTUACIÓN: 72/100

Nostalgia. Pura nostalgia. Desde el primer minuto de Terminator: destino oscuro es lo que sentimos a través de la pantalla. La nueva entrega de la saga creada por James Cameron llega a los cines el 31 de octubre como un producto hecho por y para los cinéfilos que crecieron con el T-800 como el cíborg más recordado del cine, y Sarah Connor como la heroína referente del gñenero de acción. El director Tim Miller no se anda con rodeos, esto es un puro festín noventero.

Linda Hamilton en Terminator: destino oscuro (Kerry Brown; © 2018 SKYDANCE PRODUCTIONS AND PARAMOUNT PICTURES. ALL RIGHTS RESERVED.)

Y digo noventero porque esta continuación bebe más de Terminator: el juicio final (1991) que de la primera parte, Terminator (1984). Pero de las dos en general. La primera secuencia de la película sentencia de inmediato que ésta no es una secuela al uso como lo fueron todas las demás desde entonces. No voy a revelarles de qué se trata porque está crítica está diseñada completamente sin spoilers para que ustedes, como yo, tengan la oportunidad de asombrarse, sorprenderse y vibrar con cada momento que nos remonta a tardes de cine, videoclub y VHS.

Pero sí, el arranque es sencillamente brutal.

Como habían anunciado desde que dieran luz verde al proyecto, Terminator: destino oscuro borra por completo el resto de las secuelas. Aquí no hay T-X (La rebelión de las máquinas, 2003), ni un John Connor convertido en aliado de Skynet (Terminator Salvation, 2009) ni un T-800 padrazo de Sarah Connor (Terminator: Génesis, 2015). Y se agradece. Muchísimo. Así como Sarah Connor cree haber eliminado la amenaza en El juicio final, la película elimina al resto de opciones futuristas que vimos hasta ahora para crear una mucho más satisfactoria.

La historia arranca con la llegada de otro cíborg del futuro más avanzado que el T-1000 de Robert Patrick, interpretado por el texano Gabriel Luna, con una misión: exterminar a una mujer llamada Dani Ramos (en la piel de la colombiana Natalia Reyes). Pero así como en las entregas anteriores, la humanidad del futuro también envía a su propio héroe para hacerle frente: una humana con retoques cibernéticos que la hacen super soldado llamada Grace (Mackenzie Davis). Así arranca la película, con una persecución cargada de tensión, recurriendo a escenarios conocidos por los fans, como las fábricas, los camiones y una autopista.

Gabriel Luna en Terminator: destino oscuro (© 2018 SKYDANCE PRODUCTIONS AND PARAMOUNT PICTURES. ALL RIGHTS RESERVED.)

Por supuesto, la película cambia por completo, iluminándose con focos del pasado cuando entra en escena Linda Hamilton. La actriz está en su salsa metida en el papel de Sarah Connor 28 años después de El juicio final, recuperando a aquella mujer letal, llena de rabia pero preparada, que se suma a la persecución como apoyo humano de Dani. Pero una vez que se presentan los personajes y nos acostumbramos al retorno de Sarah, la película tiene un arco central que la hace cojear. Hay pocas novedades y mucha nostalgia. Sabemos que todavía falta que llegue él, Arnold Schwarzenegger, y en esos minutos la cinta pierde el interés que supo generar con un inicio espectacular.

Pero, de repente, cambia de nuevo. Y todo gracias al T-800. Arnold Schwarzenegger vuelve a contar con las mejores frases, aportando un soplo de aire fresco necesario en medio de la reunión cinematográfica más importante de los últimos años. ¡Décadas! Y juntos, Linda y Arnie, o Sarah y Terminator, iluminan la pantalla.

Si bien carece de la dosis de oscuridad que tenía Terminator, la cinta aporta la misma profundidad dramática que Cameron supo crear en El juicio final, acercando al espectador a los personajes, abriendo un canal de comunicación a través de la pantalla. A lo largo de 128 minutos, y poco a poco, vamos conociendo en qué se parecen Dani y Sarah, por qué el futuro persigue a la joven latina y qué fue de Sarah, Skynet y el futuro apocalíptico dominado por las máquinas.

Arnold Schwarzenegger en Terminator: destino oscuro (Kerry Brown; © 2018 SKYDANCE PRODUCTIONS AND PARAMOUNT PICTURES. ALL RIGHTS RESERVED.)

Después del éxito de Deadpool (2016), Tim Miller toma el mando de un clásico como éste, que lleva más el sello de James Cameron que el suyo propio. Es más, es difícil encontrar el sello de Miller en esta entrega. Es probable que sea a propósito, intentando servir como homenaje más que una creación propia. Tanto que si nos dijeran que la película la dirige James Cameron, podríamos creerlo.

La dosis latina, sobre todo mexicana, que tan presente estuvo en las dos películas originales vuelve a aparecer de forma renovada. No solo con una protagonista colombiana, sino también con el uso de la realidad de la frontera americana como recurso dramático en la historia, posicionándose en contra de los horrores vividos en los centros de detención con un mensaje político fuerte y claro. Aunque no se trata de política. Terminator: destino oscuro abre un portal entre el pasado y el presente, es un nexo entre dos clásicos modernos que respeta a su público original en lugar de centrar sus esfuerzos en convencer al más nuevo. Es cierto que hay personajes que debutan en la trama y que fácilmente podrían continuarla en forma de más secuelas, pero la película no se trata de eso. Se trata de Sarah Connor y Terminator, y su encuentro definitivo. Y es por eso que Terminator: destino oscuro en general funciona.

Natalia Reyes y Mackenzie Davis en Terminator: destino oscuro (Kerry Brown; © 2018 SKYDANCE PRODUCTIONS AND PARAMOUNT PICTURES. ALL RIGHTS RESERVED.)

La tensión está presente. Las escenas violentas, persecuciones y dramatismo también, pero no supera ni iguala a sus antecesoras. A diferencia de ellas, la originalidad brilla por su ausencia, sin aportar grandes novedades como lo hicieron en 1984 y 1991, sino que recuerda, homenajea y repite aquellos elementos que las hicieron imprescindibles sumando a la ecuación uno de los reencuentros más esperados del cine. ¿El resultado? Una secuela que vibra nostalgia, que invita a los espectadores originales a dejarse llevar por el recuerdo. Es la secuela final que la historia necesitaba, mejor que las continuaciones que siguieron desde entonces, pero lejos de convertirse en otro clásico.

Fuente Yahoo.com

Advertisements
  CINE
%d bloggers like this: