April 20, 2019
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Sí, el estrés también afecta a tus relaciones sexuales

By soybachatero on October 16, 2018
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El 70 por ciento de las personas con estrés tienen relaciones sexuales insatisfactorias.

El trabajo, reuniones, niños, compromisos… La vida ajetreada que llevamos a diario hace que, en ocasiones, descuidemos nuestra relación de pareja sin saberlo. Este ajetreo incesante causa estrés lo que afecta negativamente a las relaciones sexuales.

Un reciente estudio realizado por el Centro Nascia, especializado en el tratamiento del estrés y la ansiedad, sobre el sexo y estrés a 1.000 parejas en España reveló que el 70 por ciento de las relaciones sexuales bajo los efectos del estrés “son poco o nada satisfactorias”.

Este estrés, afirma Raquel San Martín, directora del Centro Nascia en Pozuelo, Madrid, “se refleja a nivel físico, psicológico y fisiológico”.

A nivel físico, los dolores de cabeza (40 por ciento de los consultados), el cansancio generalizado (80 por ciento) y la tensión muscular (50 por ciento) “influyen en el descenso de la libido”.

Pero no sólo eso. El estrés también puede producir insuficiencia de erección, ausencia de secreción vaginal e, incluso, eyaculación precoz.

Esto ocurre porque, “desde el punto de vista fisiológico, se produce un descenso en los niveles de andrógenos y estrógenos cuando se está bajo los efectos del estrés”, detalla San Martín. De hecho, la impotencia “es una de las consecuencias relacionadas con los cuadros de estrés”.

Por otro lado, según la experta, “la falta de concentración y la poca atención en el transcurso de la relación hace que la experiencia sea muy poco satisfactoria”. También el cambio en el carácter, el humor, la irritabilidad y la tensión “son características que acompañan a todo lo anterior.

Aunque no existe un perfil tipo de paciente, San Martín apunta a los “hombres con puestos de responsabilidad profesional medio-alto y con hijos, por la presión que esto supone”.

Tener relaciones estresado, ¿sí o no?
Estos datos dan buena muestra de que el sexto y el estrés no es una buena mezcla ¿O sí?.

Según Jesús Ignacio Rodríguez, del Instituto Sexológico Murciano, aunque afecta negativamente al sexo, “las relaciones sexuales o, en su caso, la masturbación son un factor de protección ante el estrés ya que actúan como un ansiolítico natural”.

No obstante, advierte: “Existe un porcentaje muy pequeño de hombres en los que el estrés les puede provocar conductas sexuales compulsivas y en estos casos sí afectaría de forma negativa a su salud sexual”.

Entonces, ¿sería bueno tener relaciones en situaciones de estrés?

En opinión de San Martín, “si la situación no está bien es preferible no añadir más carga negativa y no intentar tener relaciones sin mejorar la situación antes”.

El sexo puede ser una gran ayuda para aliviar tensiones y conectar con la pareja “pero siempre que no conlleve una obligación o se convierta algo que nos presione”.

Desde su punto de vista, “prescindir de una salud sexual satisfactoria puede tener efectos nefastos en las relaciones de pareja, e incluso, trasladarse al resto de relaciones sociales”. Por ello, aconseja pedir ayuda para solucionar el problema y que no se convierta en algo a largo plazo.

Cómo sé si tengo estrés
Un paso para evitar el estrés y que éste afecte a nuestra relación de pareja es detectarlo a tiempo, pero para ello hay que saber cómo hacerlo.

“El estrés tiene una connotación negativa pero en realidad es en muchos casos una respuesta adaptativa de nuestro organismo ante situaciones difíciles o que nos exigen dar lo máximo de nosotros”, afirma Rodríguez.

San Martín agrupa los síntomas del estrés en físicos, cognitivos, emocionales y de conducta.

Síntomas físicos

Tensión muscular excesiva

Bruxismo o rechinar de dientes

Resfriados frecuentes o infecciones

Alergias o erupciones de la piel irritaciones de la piel

El estreñimiento

Diarreas y trastornos gastrointestinales (colon irritable)

Pérdida de peso o exceso de peso

Acidez, indigestión

Hiperventilación

Presión en pecho o garganta

Mareos y palpitaciones

Ataques de pánico

Cansancio físico

Fatiga continuada

Cambios en la menstruación

Pérdida de la libido y problemas sexuales

Tensión arterial alta
Síntomas de tipo cognitivo

Incapacidad para concentrarnos o tomar decisiones sencillas

Procastinación (no asumir las responsabilidades, diferir en el tiempo las cosas que tenemos que hacer y que sabemos que tenemos que hacer)

Pérdida de memoria

Distraernos con facilidad

Excesiva preocupación

Pensamientos negativos

Pensamientos recurrentes, darle demasiadas vueltas a las cosas

Ansiedad excesiva
Síntomas emocionales

Facilidad para llorar

Estar irritable

Impaciencia excesiva

Experimentar cambios de humor

Sentirse más sensible a la crítica

Estar a la defensiva

Sentirse fuera de control

Falta de motivación

Enfado, frustración

Falta de confianza o autoestima
Síntomas de conducta o comportamiento

No sacar tiempo para la relajación o actividades placenteras

Recurso a sustancias como el alcohol, el tabaco, la cafeína o drogas ilegales

Adicción al trabajo

Aislamiento social, “pereza” social

Mala gestión del tiempo

Consejos para reducir el estrés
Si hemos detectado ante una situación de estrés, lo mejor ahora es aplicar una serie de consejos para reducirlo.

Según Rodríguez, “existen muchas actividades que nos protegen contra el estrés negativo, por ejemplo, el deporte con moderación y tener hobbies y dedicarles tiempo”.

“El buen uso del ocio para compartirlo con las personas que tenemos cerca y a las que queremos es otra filosofía (nórdica) que también ayuda a reducirlo”, recuerda San Martín.

Asimismo es importante, “tener un descanso eficaz y efectivo. Dormir con calidad y en cantidad significa que tendremos un sueño reparador y recuperaremos nuestra energía y vitalidad”, destaca San Martín.

A estas opciones la experta también añade la realización de otras actividades como la meditación que “ayuda a concentrarnos y a alejar pensamientos negativos”, y la respiración, “que sirve como elemento fundamental para combatir el estrés, siempre que se realice con una técnica que nos permita la respiración abdominal y relajar el cuerpo”.

Tener una actitud positiva, saber decir no, organizar correctamente nuestro tiempo, tener expectativas razonables y que se ajusten a la realidad en nuestro día a día, alimentarnos correctamente y mejorar nuestro bienestar “también son otros de los consejos que podemos dar sobre cómo reducir el estrés”, añade.

¿Es bueno tomar medicación?
En cuanto a la toma de medicación para reducir el estrés, la directora del Centro Nascia, recomienda “que se prescinda de ella y que, en el caso de tomarla, que sea a corto plazo”.

De hecho, según apunta, “hay muchos estudios que avalan que la medicación para el estrés tiene efectos sobre la libido, como los fármacos los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, “que aumentan los niveles de serotonina y por tanto no solo reduce la ansiedad, sino también el deseo sexual”.

Esto “se relaciona con una disminución de la libido, la ralentización de la respuesta sexual y con el retraso e incluso la inhibición del orgasmo”. Lo mismo, según la experta, “puede aplicarse a relajantes y a sedantes.

Para Rodríguez, “el dialogo es el mejor fármaco para el sexo”.

“La buena comunicación, la búsqueda conjunta de soluciones y la comprensión es fundamental en este tipo de situaciones”, aclara San Martín. Desde su punto de vista, “el diálogo es fundamental para ver cómo se puede abordar el tema, para que no sea un tabú ni un elemento de presión y para ver de qué formas se puede abordar”.

Para ello, “hay que intentar ponerse en el lugar del otro y pensar en cómo se puede estar sintiendo”, aconseja la experta. “Disfrutar de las pequeñas cosas y del momento, sin presión, sería un buen consejo, así como dedicar tiempo de calidad y buscado con la pareja”.

Se deberá acudir al médico…
En opinión de Rodríguez, si la situación se alarga en el tiempo, será aconsejable acudir a un especialista.

“Por regla general aquellos hombres que tarden menos de 2 minutos en eyacular de manera habitual una vez se produce la penetración, hombres que hayan perdido la erección en el último mes en al menos en 2/3 de las relaciones sexuales o aquellos hombres que evitan tener relaciones sexuales por ansiedad son indicadores de que necesitan atención profesional”.

La mayoría de los hombres es reticente a acudir a un profesional sanitario por estas cuestiones y “esto en muchos casos agrava el problema y complica la recuperación”, advierte el experto.

Fuente cuidateplus.marca.com

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